Y si todo se acabara aquí

“Y si todo se acabara aquí,

y si no os volviera a ver más”

 

            No he olvidado esos versos desde que los leí, se han clavado en mi cabeza.

            Por el impacto al relacionarlos contigo, por lo que suponen para mí. Porque al leerlos te vi sentado en aquel hospital y en aquella cama de aquella clínica, porque al leerlos tuve miedo de que se cumplieran.

            No olvido ese día. Antes de eso, viniste a devolverme tu libro firmado. Son muchas las veces que , estando en mi habitación, dirijo la vista al montón de libros dónde se refugia el tuyo. Son muchas las veces que he leído lo que me escribiste, no sé si tratando de convencerme de que te encuentras como en el momento que lo hiciste, no sé si tratando de buscar algo que alertara de lo que iba a suceder, no sé si tratando de entender por qué el abismo de diferencia entre esa caligrafía y la que vi cuando Agustín me enseñó tu nuevo libro, dedicado a él.

            Son muchas, también, muchísimas, las veces en las que pienso en lo que te sucedió y te recuerdo. No sé cuántas le habré hablado a la persona que más cerca tengo, aunque no sea físicamente, mi novio, de ti; no sé cuántas veces le habré hablado de algún recuerdo de tus clases, de los intercambios de fanatismo por Tim Burton (él también le adora), de la historia de que me descubriste a mi, ahora, queridísimo Edgar Allan Poe con su gato negro. No sé cuantás, pero creo que él ha llegado a tenerte cariño también, a preocuparse por ti.

 

 

            Esos versos… Bueno, dejándote a ti aparte, la idea de un final inevitable, de que cualquier día puede ser el último, ocupa gran parte de mis pensamientos. Y de mis escritos. Y la sensación de que muchos parecen creerse inmortales, pues no evitan la monotonía y sí evitan la idea de vivir, incluso se extrañan si otros lo hacen. ¿No se dan cuenta de que son mortales? Quizás sí se de cuenta y la diversión y la comodidad sea su manera de entender la vida y yo sea demasiado inconformista. Quizás es que yo soy rara, como decían de ese chico con tijeras en las manos, pero para mí eso no es vida, tampoco me divierte lo que supuestamente debería hacerlo a mi edad. No voy a incluir en ese concepto de diversión escribir, el cine, la música y la literatura en general, porque eso para mí es arte y pasión por él.

            O a lo mejor no estoy tan equivocada cuando pienso que desperdician el tiempo porque no viven. Cuando la muerte hace acto de presencia o amenaza, siempre hay lamentos, arrepentimientos, deseos de remediar la actitud anterior; no suele haber una aceptación tranquila del final a una vida de verdad, a esa vida que se quiso llevar y se vivió, a pesar de las dificultades. No entiendo esa represión a la que algunos se acogen ni esa falta de aspiraciones. No entiendo los contras cuando se trata de vivir.

            No entiendo la disculpa por la falta de tiempo. “No tengo tiempo de hacer x ni para ver a y ni para hablar con z”. Siempre hay tiempo, al igual que siempre hay excusas. Si hay tiempo para enterarse de la basura que abunda en televisión, hay tiempo para todo lo demás. Cuando se desea algo, se le buscan más de 24 horas al día si es necesario. Quizás no deseamos con la suficiente intensidad o lo hacemos olvidando que el tiempo no es eterno, ni nosotros tampoco.

            Bueno, algunos sí son eternos. Esos que vivieron y los que consiguieron la inmortalidad gracias a la creación, gracias a lo que muchos infravaloran entendiéndolo como simple “entretenimiento, distracción, diversión, afición”.

            Hay ciertas cosas que no se olvidan. Y ciertas personas tampoco. Tú eres una de ellas. Tenía que decírtelo, mediante este simple entretenimiento, distracción, diversión, afición, que tengo; que es con lo único que logro expresarme con cierta claridad, además de, dicen quienes se han parado a entenderla, mi mirada.

 

            Que no se queden cosas por decir por falta de tiempo.

1 comentario »

  1. Jaume dicho:

    Coincido en todo lo que dices en esta carta. Ya lo sabes. Y es preciosa. Y José Luis es adorable.


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