¿Alguien tiene un cigarrillo?

No puedo dormir, pero tampoco puedo tener los ojos abiertos.
¿No es fantástico cuando no necesitas nada más? ¿Cuando sientes que lo tienes absolutamente todo y podrías pasarte el resto de tu vida sin mover ni un solo dedo para ser jodidamente feliz?
¿No es fantástico cuando puedes pasearte por los pasillos de tu casa, con la luz apagada, descalza, escuchando música, teniendo cerca tus libros y tus películas?
Pero toda tranquilidad se acaba.
No todo el mundo sobrevive. O ellos o yo. Me imagino representando una escena violenta, tal vez mientras canto Singin’ in the rain o cualquier otra canción. Ser una hija de puta, al menos por un día, debe resultar satisfactorio.
¿Nunca has pensado que somos como cigarrillos? En el preciso instante en el que nos sacan de la caja y entramos en contacto con el exterior, estamos destinados a la muerte, a la desaparición, a la consumición. Seremos perjudiciales para unos, necesarios para otros, tentaremos a mucho, querrán probarnos, querrán pisotearnos, seremos una adicción. Mientras nos quemamos y dejamos un rastro de cenizas.
Esas cenizas que parecían haber sido devueltas de cualquier montón de mierda al que fueron a parar ayer a mi boca en sueños, como si hubiera estado toda la noche masticando tabaco.
Destrúyeme, necesito romperme.
Necesito sentir algo más que esta puta apatía. Algo más que el gusto a tabaco, algo más que desear llamarme X DeLarge.
No tengo nombre. El mío no era lo suficientemente bonito y acabé perdiéndolo. Cuando trato de recordarlo, pronuncio el tuyo. Y te imagino, y te siento. Pero no te toco. Solo toco cenizas invisibles.
Soy como ese cigarrillo fumado demasiado rápido, tirado antes de ser consumido por completo, sin poder de atracción. Pero esperando a que vuelvas a poner tus labios sobre mí antes de que me consuma por completo.
Lo siento, no soy preciosa, no sé seducir, no soy esa por la que girarían la cara al verme pasar, no soy una puta. Aunque supongo que no estaría mal del todo serlo por un día.
Mientras, fumo, miro el cigarro e imagino que siente, que respira, que ama, que odia, que llora, que ríe, que piensa… y pienso que el mundo no es un lugar tan horrible. Si no fuera porque cuando te busco, solo encuentro cenizas.
Y me despierto con el sabor de esas cenizas. Y no vienes a calmarlo con tus labios, no me recoges del suelo. Puedo consumirme. ¿Es que no quieres probarme otra vez?
Sus voces son taladros, hurgan y hurgan en el agujero con un ruido infernal, muy diferente al levísimo sonido del fuego quemando el cigarro, muy diferente a tu voz. Necesito un sombrero. Cuando consiga un sombrero, me volveré una puta y una hija de puta. O ellos o yo. Y yo no pienso tirarme por la ventana. Me da pereza hacerlo.

¿Alguien tiene un cigarrillo?

2 comentarios »

  1. Jaumet dicho:

    Vayamos por partes:
    1. No es una mierda, mola mucho
    2. Yo ya hice metáfora con un cigarrillo, pero la tuya mola más
    3. Sí eres una puta
    4. Claro que eres una puta

  2. Keid dicho:

    Que grande eres, hasta me lo voy a releer jaja


{ RSS suscribirse para los comentarios en esta entrada} · { URI para TrackBack. }

Dejar un comentario