Doy una voltereta sobre mí misma y me encuentro en el mismo sitio que antes.
Me siento decepcionada e indignada, esperaba encontrar la solución a mis problemas dando volteretas.
Pruebo otra vez, por si acaso.
Nada.
Decido escribirle una carta a nadie expresando mi cólera desesperada.
Recuerdo que cuando era niña, si no era la única, era de los pocos niños de mi clase que no sabía dar la voltereta. ¿Conocéis esa sensación de no desear que llegue nunca la clase de gimnasia, temerla con miedo de niño y sentirla como un castigo ideado para ti por alguna extraña fuerza invisible y superior? Yo la sufría a diario esa sensación.
Como iba diciendo, no sabía dar la voltereta. Años después, cuando aprendí, resultó que había un pequeño detalle que los que me reprochaban mi inutilidad no me habían explicado, lo cual causaba mi fallo.
En mi casa, intentaba remediarlo, practicaba sin éxito, desesperada. No quería que legara la clase nunca. Le daban tanta importancia que me vi obligada a aprender; también para no sentirme más veces ridiculizada por lo estúpida que me hacían sentir por no saber dar una maldita vuelta y por el añadido de otros complejos e inseguridades que nadie parecía notar o no los tenían en cuenta.
Un día, otro profesor de gimnasia que no conocíamos, acompañó a la nuestra durante toda la hora. Yo pasé cerca de ellos dos, sola, como de costumbre y conseguí escuchar:
-Mira, esa niña no sabe dar la voltereta… ya verás… – le decía ella, como si fuera lo más terrible del mundo.
Se refería a mí. Tal vez, si hubiera cárceles para niños, mereciera ir allí.
-Nuria, ¿puedes dar la voltereta? –dijo, dirigiéndose a mí, pronunciando mi nombre y la siguiente frase de una forma que se me antojó muy cruel.
El otro profesor observaba atento, a la espera.
Yo no quería ir a la cárcel de los niños por cometer tal crimen. No quería que me pusieran el traje de preso, que sería demasiado parecido al de un payaso, y que mi torpeza fuera la atracción de ese dantesco circo enjaulado.
-Es que me duele… – no sé cómo seguí la frase, estaba asustada, lo importante era posponer mi sentencia.
La profesora lo dejó estar, sonriendo y mirando al otro de manera cómplice. Sabía que no se acabaría ahí, que habrían más días como aquel. Quise salir corriendo. Yo, con mis seis añitos y lamentándome por mis crímenes, pensando en la fuga perfecta. ¿Qué crímenes se pueden cometer con la inocencia de los seis años?
Ahora, que ya he conseguido aprender a dar volteretas, he conseguido librarme del sentimiento de culpa. Ya he aprendido lo esencial para sobrevivir: sé dar volteretas. Nadie se atreverá a juzgarme ni a ridiculizarme.
No dejo de dar volteretas. Pero este caótico ensueño no termina. Me siento confusa.
Sigo escuchando llorar a alguien. No entiendo nada. No entiendo por qué no se calma ese llanto cuando doy volteretas.
Quizás es que hago algo mal. Seguro que se trata de eso. Me siento culpable nuevamente, siento como toda yo, menos mi cuerpo, regresamos a ese día de tantos. No aprendo. No soluciono nada, soy una inútil incapaz de dar volteretas.
Pruebo con otra cosa.
Intento recitar una lección de Biología que teníamos que aprender de memoria, intento explicar alguna operación matemática de cierta complejidad.
Soy incapaz. Consulto en libros. Otra vez algo falla. No puedo aplicar el proceso de formación de la célula a mi problema, en el que tampoco tengo x para despejar ni números para combinarlos entre sí.
Mierda. ¿Y ahora qué hago si todo por lo que me han machacado, me han hecho temer ir a la cárcel y todas esas pruebas y exámenes que parecían tener una importancia vital no me sirven para nada? Doy volteretas sobre libros de matemáticas. Tampoco funciona. Doy volteretas recitando las partes de la célula.
Todo continúa igual.
Y mañana tengo otro juicio. Pero ya no sé si temer ir a la cárcel porque, aunque lo supere, todo seguirá igual y la realidad que no puedo solucionar con volteretas me da más miedo. Quizás, de una voltereta al llegar a clase.
Y cuando discuta con mis padres, cuando le eche de menos a él, cuando visite a algún editor, cuando tenga algún tipo de contratiempo en un futuro trabajo, cuando se vaya alguien a quien quiera, cuando la creatividad me abandone, cuando llore, cuando ellos y él lloren.
Daré volteretas. Por si acaso.
Charly dicho:
on Febrero 21, 2008 at 6:57 pm
A veces es necesario dejar k sea el mundo el ke de una welta y mientras nosotros descansar y liberar el estres k nos produce ver k las cosas no salen como esperams. tu wen corazon hace k desee k todo akello k deseas y anhelas t sea concedido. mucho animo
nunca t culpes por no aprender a dar la voltereta, por ke el resto del mundo t señalease con el indice acusador, son ellos los k merecen vivir enjaulados por no tener la bondaz de tenderte una mano
besos
m encanto el texto, es como una parte de mi infancia
Jaume dicho:
on Febrero 21, 2008 at 10:04 pm
Yo nunca he sabido hacer volteretas pero la mayoria de mis compañeros de clase no saben volar. Yo sé volar y eso no se aprende, ni se explica. Eso se vive.
Y el texto es precioso. Y superar los problemas, cuando se superan, es precioso. Y tú estás capacitada!
Postal dicho:
on Febrero 21, 2008 at 11:09 pm
Yo a veces también doy volteretas. Volteretas por que sí. O volteretas por si acaso. ¿Te das cuenta de que cuando estás dando una voltereta le das la vuelta al mundo entero?
Alguien que da volteretas y escribe sobre volteretas puede darle la vuelta a las cosas. Y el mundo cambia visto del revés, o visto desde arriba, o volando, o incluso desde abajo, donde las piedras duelen.
Una voltereta y se reordena. Unas palabras y se desordena. El caos también tiene su orden.
¡Ánimo, acróbata!
Postal dicho:
on Febrero 22, 2008 at 7:52 am
Conste que si mi comentario se ha repetido tres veces es culpa de Jaume (mátalo) xD
Cath dicho:
on Febrero 22, 2008 at 2:44 pm
Sorrah! Mi problema no estaba en las volteretas, más bien estaba en las laterales, en el pino y en prácticamente todo lo relacionado con la Educación Física… Y ahora que la excusa de “Me duele el bolsillo” no funciona estoy deseando que llegue el año que viene para acabar con la puta clase de exibicionismo fisiquil… o.O
Quería actualizar el flog con un coso majo pero ahora te jodes y vas a tener que esperar un año entero para poder verlo (ala ¬¬) a no ser que te grabes nadando por el pasillo de tu casa y estampándote contra la pared, así podría poner mi actualización en el flog de cine xD
Bueno, ahora en serio… El texto me pareció precioso, y crudo, una parte de todos nosotros, al menos yo me siento así, somos esa niña señalada con un dedo porque no sabe hacer algo que los demás sí saben hacer, todos tus talentos desaparecen por el simple hecho de no saber hacer una inútil voltereta, y cuando ya te has librado de la gimnasia, vuelve el mismo miedo disfrazado de otras muchas cosas… ¿Quién me dijo a mí que iba a dejar de tener miedo cuando aprobé las matemáticas y me despedí de ellas para siempre? En fin. Sigo teniendo que hablar en público, y sigo teniendo problemos… Esa es la verdad.. Una vez que señalas con el dedo a un niño parece como si se quedara marcado para siempre.
Se me congelan las manos xDDDDDDDDDDDDDDDD
En serio no sé porqué está haciendo más frío ahora que antes O_O
LUCHEMOS CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICOOOOOOOOOOOOOOO!!
FELICIDADES OTRA VEZ ZORRA! I LOF U!
super_bad_girl dicho:
on Febrero 22, 2008 at 4:50 pm
El texto genial, como siempre. Eres una genia, en serio.
Eso de querer evitar que algo (o alguien) llegue y querer huir de ello (o de él) poniendo cualquier excusa me recuerda un poco a cuando era niña también.
Dara dicho:
on Febrero 22, 2008 at 8:50 pm
A las volteretas hay que comérselas con patatas.
Y a los demás miedos también. Aún cuando nos de miedo
pensar que a lo mejor nos dará dolor de tripa comérnoslo.
Keid dicho:
on Febrero 23, 2008 at 12:50 pm
Las clases de E.F son crueles como la vida misma y no hacen más que descubrirte anticipandamente cómo funciona la sociedad.
Kuoo dicho:
on Junio 7, 2008 at 11:55 pm
He releído esta entrada porque cuando en su día lo hice me encantó y me sentí identificado de principio a fin. He leído pocas cosas tan veraces como esto.
Sigue escribiendo en cuanto puedas, que es un gusto leerte ^^